
Su Santidad Benedicto XVI comenzó su visita apostólica el mismo día de la fiesta de los mártires del siglo XX, fue el sábado 6 de noviembre y más concretamente en Santiago de Compostela. Y en este día recordamos la sangre derramada como consecuencia de aquella persecución religiosa de los años 30 que tanto nos daba a entender su Santidad advirtiéndonos de la nueva ola de laicismo agresivo como los vividos en aquellos años 30 en España. Y para constatar tal ataque lo podemos ver en el cierre administrativo de la Basílica pontificia del Valle de los Caídos en plena visita papal.
El periodista Don Luis Losada Pescador, nos dice al respecto:
La noticia llegaba antes de que en el avión del Papa aterrizara en España. Benedicto XVI advertía de que en España existe una "laicidad, un secularismo fuerte y agresivo como el que vivimos en los años treinta". Un laicismo que contrasta con una España como país "generador de fe". "Ambos -muy vivaces- tiene lugar de nuevo en España".
Zapatero dice no darse por aludido al no haber sido mencionado expresamente. Pero resulta evidente que el laicismo militante del Gobierno genera un caldo de cultivo. Ha sido Zapatero quien ha afirmado que "es el hombre quien merece adoración".
Y es el actual inquilino de La Moncloa quien reinterpreta a Cristo para afirmar que " es la libertad la que nos hace verdaderos". Es decir, la mera voluntad construye la verdad. ¿Se trata de una superficial y adolescente afirmación?.Puede, aunque más parece una verdadera aberración doctrinal.
El Papa produce más urticaria a Zapatero que el Estatut a Paco Vazquez. Huye del agua bendita como la niña del exhorcista. Por eso permite el feo diplomático de salir del país cuando el Papa aterriza en España. Por eso no acudió a ninguna de las dos misas oficiadas por el Santo Padre. Y por eso niega a acudir a la basílica del Santo Sepulcro cuando viaja a Jerusalén.
"No es un asunto de fe, sino de sentido común, diplomacia, saber estar", lamenta el vicecustodio de Tierra Santa, Artemio Vitores. No es solo falta de delicadeza, sino verdadero animo ofensivo.¿Por qué si no cerrar la basílica pontificia de Cuelgamuros -Valle de los Caídos- en plena visita papal? Nadie se habría atrevido a tanto. Ni siquiera la laica Francia.
Aunque Zapatero lo niegue, la realidad es que su proyecto político-ideológico siempre se ha mirado en la II República. Por eso el Papa pone el dedo en la llaga al comparar el laicismo actual con el vivido en los años 30. Y no solo eso, sino que su preocupación/amor por España llega al límite de afirmar que el nuevo dicasterio para la Nueva Evangelización está pensado "sobre todo" para España.
Pero ¿qué ocurrió en los años 30?. En resumen: la izquierda laicista apretó el acelerador y la derecha acomplejada miró para otro lado. ¿Resultado? 500 mártires beatificados por la fe y otros 500 a la espera de serlo. ¿Estamos en esa situación? Hay menos agresividad física, pero más beligerancia moral. Nadie en la II República se habría atrevido a aprobar los matrimonios del mismo sexo. Nadie se habría atrevido a considerar el aborto como un derecho hasta las 14 semanas de gestación. En donde si coinciden es en pretender "el alma de los niños. El adoctrinamiento es sello de identidad y Educación para la Ciudadanía no es sino la cúspide del iceberg.
A esto hay que sumar el divorcio exprés, que convierte el matrimonio en una relación más desprotegida que el contrato de trabajo o de alquiler. Los próximos eslabones de esta ofensiva laicista son la Ley de Igualdad de Trato que tipificará como delito la homofobia; es decir, la mera discusión de la normalización psicológica de la homosexualidad. Además, la reforma de la Ley de Libertad Religiosa con un claro tinte laicista incompatible con un Estado constitucionalmente aconfesional.
Pero además del evidente ataque moral, también hay episodios violentos. El 12 de julio de 2009 la Iglesia de Santa Genoveva en Majadahonda -Madrid- sufrió un atentado incendiario. Varias botellas de gasolina se habían colocado en el techo del templo, lo que obligó a desalojar el templo durante la misa de 11:30 de la mañana y celebrar la liturgia en plena calle. El cardenal Rouco, apareció el domingo siguiente como muestra de solidaridad. En su homilía comparó el suceso como el anticlericalismo de los años 30. Entonces se le criticó. Hoy es el Papa quien le da la razón.
Y por si no había quedado claro, el pasado domingo 7 de noviembre la abadía de la basílica pontificia del Valle de los Caídos ha tenido que oficiar misa en las afueras del recinto monumental porque la Delegación del Gobierno decidió el sábado 6 impedir el acceso de los fieles a la misa con la excusa de la seguridad. "Esta misa me recuerda al beato mártir Popieluszko", señalaba el padre Santiago Cantera en su homilía. Ante esta realidad caben dos actitudes. por una parte, la cobarde y connivente que trata de buscar arreglos y soluciones para salvar los muebles. Por otra, la valiente, la de una Iglesia mártir, creyente del Amor de Dios y no temerosa de la muerte. Una iglesia exigente y firme en la defensa del derecho de la libertad religiosa. Éste es el llamado del Papa en su reciente visita a España.
Ahora os dejo con un vídeo que refleja la persecución que sufrió la Iglesia católica española en aquellos años, vídeo que he rescatado del blog de mi querido amigo Arcendo. Y me despido invitando a todos desde la oración o desde la acción para acompañar mañana a los monjes benedictinos en la santa Eucaristía de campaña de las 11:30 en el Valle de los Caídos.
Importante: Para escuchar el audio del vídeo tienes que poner en "pause" -MÚSICA CON VIDA- en el lateral derecho. Gracias.
No hay comentarios:
Publicar un comentario en la entrada